Demostración
Cuando nos sentimos perdonados podemos vivir como personas libres. Ante Dios esta transformación interior se evidencia a través del bautismo. El bautismo demuestra que ha habido una reconciliación con Dios mediante la fe en Jesús. Es una demostración de la salvación de Dios. El bautismo demuestra que hemos sido justificados (reconciliados con Dios) mediante la fe en Jesús. Es una demostración de la salvación de Dios.
En el Nuevo Testamento, la palabra salvo es un estado del ser más que un solo acto en el tiempo.
- Efesios 2:8 dice que “hemos sido salvos”
- 1 Corintios 1:18 dice que “vamos camino a la salvación” o “estamos siendo salvos”
- Romanos 13:11 dice que “nuestra salvación ahora está más cerca que cuando recién creímos”
Ser salvo sucedió antes de uno bautizarse, está ocurriendo ahora, ocurrirá después de bautizarse y también en el futuro.
¿Cuál es el elemento definitivo? La fe personal en Dios.
- Romanos 3:28: “Somos hechos justos a los ojos de Dios por medio de la fe y no por obedecer la ley”
- Romanos 5:1: “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios” (RVA-2015); “fuimos hechos justos a los ojos de Dios por medio de la fe, tenemos paz con Dios gracias a lo que Jesucristo nuestro Señor hizo por nosotros.” (NTV)
- Romanos 4:5: “Al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia.” (RVA-2015); “la gente no es considerada justa por sus acciones sino por su fe en Dios, quien perdona a los pecadores.” (NTV).
- Hechos 13:38-39: “38 Por medio de este hombre Jesús, ustedes tienen el perdón de sus pecados. 39 Todo el que cree en él es hecho justo a los ojos de Dios, algo que la ley de Moisés nunca pudo hacer”

Lee Rom 6:2-3 “2 Nosotros hemos muerto al pecado, entonces, ¿cómo es posible que sigamos viviendo en pecado? 3 ¿O acaso olvidaron que, cuando fuimos unidos a Cristo Jesús en el bautismo, nos unimos a él en su muerte?” Pablo basa su argumento de que los cristianos no pueden seguir pecando voluntariamente por el hecho de que hemos muerto con Cristo al pecado, como lo demuestra el bautismo. Los muertos no pecan. Hemos sido injertados a la vida de Cristo y al pueblo de Dios y el Espíritu de Dios es el poder de la nueva vida en Cristo (Ro. 8.2, 6, 10s, 13; 1 Co. 15.45; 2 Co. 3.3, 6; Ga. 5.25; 6.8).
