El bautismo y la salvación del alma
¿Es necesario el bautismo para poder ser salvo? Al ladrón en la cruz, Jesús le dijo que estaría con él en el paraíso (Lc 23:43). El ladrón no fue bautizado. Sé que es una excepción. No se puede construir una teología del bautismo sobre el ladrón en la cruz. Pero lo que sí dice es que el bautismo no es una necesidad absoluta, porque no lo fue en el caso del ladrón.
¿Es el bautismo en agua la circuncisión espiritual? En Rom 4:11 Pablo dice: “La circuncisión era una señal de que Abraham ya tenía fe y de que Dios ya lo había aceptado y declarado justo aun antes de que fuera circuncidado. Por lo tanto, Abraham es el padre espiritual de los que tienen fe pero no han sido circuncidados. A ellos se les considera justos debido a su fe.” Esta es una analogía – eso es todo lo que es, entre el bautismo y la circuncisión. Entonces, el bautismo es una señal de haber sido perdonados, de una justicia que poseemos antes de ser bautizados. Esto viene a través de la fe y de nuestra unión con Cristo (lee Col 2).

1 Pe 3:21 pareciera decir que en realidad el bautismo salva y luego inmediatamente, como si supiera que ha dicho algo que comprometería la justificación por fe, dice: “no por quitarles la suciedad del cuerpo, sino porque responden a Dios con una conciencia limpia y es eficaz por la resurrección de Jesucristo.” En otras palabras, es la fe del corazón que cree a Dios y no el agua, lo que logra la reconciliación con Dios. Pedro dice explícitamente: “no por quitarles la suciedad del cuerpo.” En otras palabras, no es el agua lo que salva al quitar la suciedad del cuerpo cuando uno se lava. Lo que quiere decir es que este acto externo es una respuesta de fe a Dios que viene desde un corazón perdonado.
El arrepentimiento sincero que produce un cambio de conducta es la base para el bautismo en agua. Cuando la persona sabe que su alma ha sido limpiada, sus pecados han sido perdonados por Dios, entonces se bautiza en agua. La fe precede al bautismo y se manifiesta en el acto del bautismo. Somos llevados a una relación con Dios (justificados) por la fe en Cristo, y luego demostramos que de verdad hemos decidido vivir para Dios a través del bautismo, y preferiblemente pronto porque es una expresión visible de la realidad interior invisible.
